12 de febrero de 2009
Cura para el alma...
Esto de reconectarse con amigos, llámese facebook, llámese viaje al pueblo de uno, llámese perdón, llámese como quiera llamarse, es un bálsamo para el alma. Es que uno se ha ido desalmando por el camino, dejando gajos grandes y pedazos chiquitos por ahí, tirados en algún rincón o guardados en el recuerdo de alguien, de vaya a saber uno quién. Porque en esta correría de la vida, esta vida convertida en treadmill, no se permite uno traer a la memoria los tiempos pasados--ya que no queda espacio en esta realidad inundada de personajes ficticios, de relaciones "Hallmark". Entonces, cuando ese pasado toma forma, se hace presente en una realidad deshumanizada y llega como una caricia que toca al adolescente embobado, aquel que todavía cree, con todas sus fuerzas y convicciones, todavía cree en la belleza de lo que lo rodea, entonces ahí se hace el milagro y entra el rayito de sol que nos enciende el alma. Como el farolito que encienden los personajes del 25 de Mayo. ¿Alguien se acuerda cómo se llamaban esos obradores del bien?
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