Mi alma busca descanso, y la lluvia, como un sueño reparador, siempre ha sido ese descanso obligado que fuerza a que mi espíritu se detenga. Dejo de dar vueltas, siempre saltando de acá para allá, y encuentro reposo en una tarde de, como dije, descanso obligado.
Mi alma busca la lluvia, y no llega. Añoro esas tormentas tropicales del pueblo, y me pregunto si en esta era de viajes temáticos, no hay uno que me lleve a ver tormentas tropicales.
8 de marzo de 2009
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