
Pt. Douglas está a una hora de Cairns, sobre la península, rodeada de mar. De modo que la calle principal cruza de costa a costa y se deja recorrer entre barcitos, restaurantes y los mercaditos típicos de un pueblito sobre el mar. Esta región presenta un contraste grande con Melbourne--es cálido y tropical, y los morros selváticos terminan directamente en el mar. La llegada al aeropuerto me recuerda a Iguazú. La manga te lleva del avión directamente a la vereda--una sensación tercermundista, pero al mismo tiempo acogedora.
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