16 de julio de 2008

La huerta


Breve, brevísimo, pero quería compartir la emoción de mi primera cosecha de lechuga.

En primer plano, casi invisibles, las zanahorias que recién empezaron a asomar. Sigue el batallón de lechugas y, atrás, lentos pero decididos, los tomates. El árbol de manzanas señorea la huerta, rodeado de la elegante señora albahaca y el arrollador cilantro, con su aire de mexicano pícaro. Atrás, con ínfulas de realeza, vigila el estragón, secundado de las orejas de elefantes, que me quedaron enanas, pero muy conventilleras ellas. Al fondo a la derecha, mis dalias queridas llenas de capullos.

Hoy toca sacrificar la lechuga, en un festín de balsámico y aceite entrerriano.

¡Glup! como decía nuestra amiga Blanca Cotta.

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