(Turn on your speakers)
Hablando de perspectivas y puntos de vista, para ver llover en Iguazú hace falta una tarde de verano, un árbol y una hamaca, pero sobre todo, las ganas de ver llover. Se acompaña la acción de mirar con un movimiento leve tipo mecedora, va y viene, va y viene, va y viene, va y viene. Preferentemente, la casa debe estar desierta, o por lo menos, los perros apaciguados. La hamaca, en lo posible, debe estar hecha de hilo trabajado a mano, y si es manufactura guaraní, mucho mejor.
La actividad debe llevarse a cabo por un mínimo de una hora. Si es hacia el anochecer, mucho mejor: la recompensa del sujeto son las chicharras encendidas que arrancan en coro (en primera, y a distintos ritmos, al principio, y después al unísono ensordecedor). Al son de las chicharras, se empiezan a despejar las nubes y sentimos el alivio de no haber quedado ahogados. A este sentimiento de redención, se le agrega el mate amargo, que sale recién hecho, y que viene a saciar esas ganas de volvernos selva, espírituo verde y salvaje, de pies rápidos y colorados, y mirada intensa, oscura y breve.
¿Escribió sobre la lluvia alguna vez nuestro amigo Horacio Quiroga?

6 comentarios:
Este post me siembra una sinfonia de la naturaleza.
El video fue chevere. Que ritmo y harmonia entre la lluvia y el movimiento de la hamaca.
Me gusta.
No podria haber mejor descripcion
No podria haber mejor descripción.
Una experiencia que La Vida sólo regala a unos pocos.
Horacio Quiroga escribió sobre la lluvia en "EL TECHO DE INCIENSO"
http://www.scribd.com/doc/6985886/Quiroga-Horacio-El-Techo-de-Incienso
A ver si no te remite tambien a nuestro techador
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