17 de enero de 2011

Puerto Bemberg

El domingo en Iguazú es (y siempre fue) un día de paseo--sea por Cataratas, por el camino de Palo Rosa, sea hasta el Urugua-í o, como en este caso, hasta Puerto Bemberg, en Libertad.

Desde chiquitos subían los grandes con el mate y los chicos, al auto, y salíamos a dar una vuelta. Mi abuelo sacaba fotos para después pintar el paisaje misionero, los atardeceres y el color naraja furioso del ocaso que anunciaba más calor para el día siguiente. Un hábito que marcó la infancia y de a ratos olvidado por la novedad de la pileta o los amigos del pueblo, quienes competían por nuestros ratos libres.

Pero estamos acá para recordar, revivir y reconectarnos. Para eso estamos y a eso hemos venido.

Entonces ayer arrancamos, con mate en mano y tarta de ricota y coco, rumbo a este rincón sobre el río Paraná, en busca de plantines de lapacho (árbol provincial), carobá (una versión--o no--del jarandá, según si le consultamos o no a Lucas, el experto en flora misionera), loro negro (¿o blanco, Lau?) y viraró, o como se diga o proncuncie.

Puerto Bemberg tiene un vivero que le ha quedado grande y ahora vende sus plantines a la población en general. Y aquí va María Laura eligiendo los plantines de hoy que darán sombra a nuestros nietos y sobrinos nietos:



Y para los románticos, acá va el enlace de esta posada que atrapa y no suelta más:

http://www.puertobemberg.com/


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