17 de enero de 2011

Rodeados de verde

La exhuberancia de la selva misionera lo deja a uno sin palabras. Ya sea dentro del perímetro de la casa, o por fuera.

Esta no es la flor del irupé, sino la flor de otra planta flotante cuyo nombre, ahora, pasada la medianoche, no me viene a la mente. Vive un sólo día, florece y muere, en la poza con cascada, rana y pescaditos...

Luego viene la Dama de noche, esta sí, florece de noche y ya para el amanecer se marcha. Floreció la noche de Año Nuevo, para regalarnos su aroma sutil y su pristina belleza blanca, desde la ventana de la cocina de mi casa:


Y ya, aventurándonos fuera de la casa, en un paseo por la nueva zona hotelera, emplazada en tierra de los guaraníes, las famosas 600 hectáreas. La mitad se escrituró a nombre de las tribus y la otra mitad fue a parar a manos de grandes hoteles que, rogamos, sepan cuidar y preservar la fuerza de la naturaleza como sus vecinos, los pueblos originarios de esta tierra:


3 comentarios:

Unknown dijo...

Qué belleza! La planta acuática que mencionás se llama camalote, por lo menos en Entre Ríos, una de mis preferidas de niña cuando iba de pesca a los arrollos con mi papá.

Flattybouch. dijo...

Exacto, camalote. Sabíamos que había una rana, pero hacía meses que no escuchábamos su croc croc, hasta que la vimos el sábado, muy oronda, tomando sombra...

Lau dijo...

La Dama de Noche siempre se presenta como un regalo. La vez anterior habia florecido para la noche de reyes.
Esos son los milagros que se expresan a través de la selva misionera. Que linda esta mi tierra!!